Aceite ozonizadoTratamiento de úlceras diabéticas con aceite ozonizado

Se sabe que las úlceras con escasa tendencia a cicatrizar se deben a una situación de hipoxia local, presencia de bacterias, mínima proliferación celular y producción reducida de matriz extracelular. En estudios in vivo, el aceite ozonizado favorece la cicatrización final y la remodelación del tejido cicatricial. Sobre todo es más beneficioso por reducir el tiempo en pacientes ancianos y/o diabéticos sin efectos secundarios generalizados o locales.

Varios estudios han demostrado que el aceite ozonizado es eficaz en la cicatrización de heridas cutáneas. Campaneti et al. realizaron un ensayo clínico prospectivo, comparativo, simple ciego, no aleatorizado y controlado con 30 pacientes con quemaduras de segundo grado en fase de reepitelización. Cada quemadura se subdividió en dos partes simétricas. Una parte fue tratada con aplicación oclusiva de aceite ozonizado y la parte contralateral de la lesión se trató con la aplicación tópica de gel de ácido hialurónico, una vez al día durante 12 semanas. Se realizó una evaluación clínica y una videocapilaroscopia intravital en cada paciente al inicio del estudio, 6 y 12 semanas después. Todas las lesiones tratadas mejoraron independientemente del tratamiento utilizado. El aceite ozonizado fue tan eficaz como el ácido hialurónico para mejorar el eritema, la tensión, la picazón y la sensación de ardor que reportaron los pacientes, y no ejerce un efecto antiangiogénico específico en comparación con el ácido hialurónico. Sin embargo, pareció ser más eficaz que el ácido hialurónico para reducir la hiperpigmentación postlesional. El aceite ozonizado, aplicado tópicamente durante 12 semanas, parece ser tan eficaz como el ácido hialurónico para reducir los síntomas relacionados con las quemaduras de la piel, pero podría ser más eficaz para prevenir la hiperpigmentación postlesional.

Estudio relacionado

G. Valacchi, I. Zanardi, C. Sticozzi, V. Bocci, and V. Travagli, “Emerging topics in cutaneous wound repair,” Annals of the New York Academy of Sciences, vol. 1259, pp. 136–144, 2012 Ver estudio

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